Pepe Gastañaga, hasta siempre

Pepe González Gastañaga se ha ido, a los 95 años de edad. Lo conocí hace más de 30 años y tuve con él una amistad muy relacionada con mi abuelo. Ambos compartieron el sufrimiento tras la Guerra Civil y su visión positiva de la vida me acompañará siempre. Sufrió tortura durante la Guerra y nos contaba que fumaba puros contínuamente porque, para él, eran aliento de vida. Después de una paliza en un cuartel, lo tiraron como un saco a una celda oscura y otro preso le puso en la boca un cigarro, que absorbió con toda el alma y le supo a gloria.

En otra ocasión me contó que, atado a otros presos, fue llevado por las calles de Huelva y él iba dejando caer unos papelitos donde simplemente pedía al que lo leyera que advirtieran a su madre de que ya estaba en la prisión onubense. Más de 15 personas la avisaron.

En fin, como concejal del Ayuntamiento de Huelva recuerdo que en una ocasión vivió un encierro de vecinos a la busca de pisos y consiguió un acuerdo de último minuto poniendo por delante su palabra. Entonces esos gestos tenían valor.

Descansa en paz, Pepe. Viva la República.