Honor que no merezco…

.. y que mis compañeros de Acción Psoriasis me otorgan al realizar este vídeo, con motivo del Día del Libro. Emocionado y agradecido, lo comparto, en la seguridad de que puede seguir ayudando a otros pacientes de psoriasis.

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Una habitación con verde o Piel de Destierro

Juan Maíllo estuvo en la presentación de mi novela en Rociana del Condado, cuyo Casino es una referencia cultural de la provincia de Huelva. Y me ha sorprendido con este cariñoso elogio a mi trabajo, que le agradezco de verdad. Este es el texto que me ha enviado:

A veces la vida, como decía la canción, te ofrece la  posibilidad de asistir a un acto entrañable y todo un lujo  como la presentación de la novela del periodista de Canal Sur Antonio Manfredi, Piel de destierro, que ocurrió el pasado viernes 21 de Marzo en Rociana del Condado. Antes de hablar en verde tengo que hablar claro y  mencionar todas las virtudes que ofrece este espacio del casino, la hospitalidad del organizador de todo este entramado, oculto y desconocido por desgracia, el profesor Don José Antonio Cabrera, la gran inquietud cultural que se manifiesta claramente en dicha localidad que con fidelidad lo sigue y admira. Después de esto tengo que hablar de una habitación con verde. Por eso me he puesto a escribir este artículo, si se puede llamar así. Para hablar de unas vistas en verde.

Portada de "Piel de Destierro"
Portada de “Piel de Destierro”

En cuanto lo vi me recordó a Hemingway y en cuanto lo oí hablar y presentar su libro ya no dudé en asociarlo a mí admirado escritor. No sólo por su físico sino sobre todo por su palabra, economizada, aguda, experimentada y solidaria.

El verde es un color que me gusta quizás porque lo asocio a lo  solidario y porque se haya en cualquier parte de la naturaleza, Si. Como lo es el libro de Manfredi. Don Antonio escribe en verde porque habla escuetamente como lo hizo Mr. Hemingway y como habla la breve yerba desde y para el corazón generoso. El conocido escritor Paul Auster declaró un día que él escribe desde las heridas. Y así lo hace este periodista. Desde la herida de la soriasis que desde pequeño lo acechaba. Lo persiguió pero nunca lo venció. Todo lo contrario. Tal y como explicó ante un público atento, la superó con valentía. De eso habla esta novela, de lo verde, de la esperanza de todas esas personas, del coraje que hay que tener como lo tienen los brotes nuevos de la primavera.

Además elige la mejor de las perspectivas: la novela. Que le ayuda a distanciarse lo necesario para contar todo su peregrinaje y destierro, tal y como lo califica, en ese camino duro y tortuoso que el destino  caprichosamente hace que vivamos sin haberlo pedido. Desde esa perspectiva, desde esas vistas y a través de su novela Piel de destierro podemos ver ese verde. Es una habitación con vistas pero solo verdes. Merece la pena leerla. Haciéndolo, nuestra piel se tornará en verde y ayudaremos a la vez a todas esas personas que la padecen. Gracias por ese momento Don Antonio y por esa novela. Lo siento pero no se me ocurre otro verso ahora mismo que el de mi poeta más admirado: Verde que te quiero verde. Mi más sincera enhorabuena.
Juan Maíllo

La sombra de lo que fuimos

Dos carteles

Las dos fotos fueron tomadas en junio de 2007 y marzo de 2014. Es el mismo cartel, en el mismo sitio, en el mismo solar, con los mismos partidos gobernantes (PSOE – PP) pero sin la sede. En este caso, la crisis llevó a reutilizar un edificio entregado por un constructor que debía dinero a la Administración, pensado para muchas cosas menos para ser sede judicial y así lo sufren día a día quienes trabajan allí.

En todo caso, cuando paso por esa carretera, prácticamente a diario, y veo ese pobre cartel, no puedo evitar encontrar el simbolismo de lo que fuimos y somos hoy, una sombra difuminada de lo que pudimos llegar a ser y se nos quedó en el camino, lleno de carteles anunciando buenas nuevas para todos. Y lo peor es que la clase política lo siguió haciendo durante muchos años más. En 2011, aquí, en Sanlúcar la Mayor, el PP prometió un aeródromo privado y una Ciudad del Caballo, nada menos. Vimos muchos carteles anunciándolos.

Ahora estamos ya en la precampaña de las Europeas y vuelve la algarabía política. Es cierto que ahora se cortan un poco al principio, pero en cuanto se les dan las palmas saltan a prometer la vuelta a un pasado — el de 2007 — que no volverá, que no puede volver, porque necesitamos encontrarnos a nosotros mismos imaginándonos como gente trabajadora que no aspira al pelotazo a la vuelta de la esquina.

El verdadero pelotazo es tener trabajo garantizado y bien pagado sin peligro de perderlo. Y aquí los únicos que se lo curran para seguir así son los políticos, que no permiten ni un centímetro de protesta en cuanto se pone en cuestión esa realidad. Así se defiende un trabajo, sí señor, con garra, diciendo lo que haga falta.

Prometo volver a poner otra foto del cartel dentro de 7 años. Apuesto a que seguirá ahí, más blanquito aún, ocultando nuestras vergüenzas.

10 años que nos piden esperanza

11 M VíctimasCada uno tuvo su 11-M en 2004. Cada cual lo vivió como pudo y asimiló aquello como su naturaleza le permitió. Lo que es seguro es que nadie se quedó sin preguntarse a sí mismo la razón de todo lo ocurrido, en un país donde la clase política apuntaba ya maneras a la hora de pasarse la opinión de los ciudadanos por el forro.  Sé que están en marcha ya algunas tesis doctorales sobre aquel grave error de comunicación del PP, unido a la baraka de Zapatero y las espero con interés para intentar desvelar algunos puntos aún oscuros. Y no me refiero a los temas policiales / judiciales, que los doy por saldados. Me refiero a la incontenible pasión española por matarnos unos a otros por cualquier cosa, mientras las familias de 192 ciudadanos y los casi 2.000 heridos intentan seguir buscando alguna luz, que nosotros nos negamos a darles, caiga quien caiga. Nos piden esperanza.

Aquel 2004 yo me lo pasé en un hospital de Huelva junto a mi hijo, de 11 años, que sufrió una complicada operación quirúrgica en los oídos, de la que  felizmente salió bien. El 11-M estaba dando clases en CEADE y las suspendimos inmediatamente, porque no dejaba de crecer el número de heridos y luego de fallecidos. No nos lo podíamos creer. Al día siguiente me encerré en el hospital y lo viví todo desde una televisión pequeña y, a medida que avanzaban las horas, supe que las cosas se les habían ido de las manos al Gobierno, incapaz de estar a la altura de lo que estaba ocurriendo, ciego de realidad. El sábado noche, cuando vi al actual presidente del Gobierno saliendo en directo, comprendí que habían perdido totalmente el norte.

Desde entonces he pasado muchas veces por Atocha y no puedo dejar de pensar en ellos, los que se fueron sin esperanza y sin respuestas de una sociedad que pretende ser madura, horizontal y sincera consigo misma. Y el señor de aquella noche del sábado le cogió miedo a decir la verdad. Y el que le sustituyó se emborrachó de poder.

La fuerza de la Mediación

Un momento de la preentaciónHoy he tenido ocasión de participar en el Curso de Mediación Civil, Mercantil y Laboral que ha organizado en Sevilla el Colegio de Gestores Administrativos, con la intención de dotar de las 100 horas de formación que exige a estos profesionales la Ley 5/2012 de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles. 

Ha sido una jornada muy productiva donde he acudido como decano del Colegio de Periodistas de Andalucía. Me acompañó otro compañero y amigo periodista, Javier Ronda, especialista en temas judiciales. He utilizado la presentación adjunta y, sobre todo, he comprendido un universo de posibilidades que aún son muy desconocidas por el gran público y que nos pueden ahorrar a todos tiempo y dinero. Dejemos que este proceso — muy desarrollado ya en el mundo anglosajón — fructifique y nos permita a todos mejorar nuestra calidad de vida. Allí también he conocido a la gerente de la Fundación Mediara, el órgano de mediación creado por la Junta de Andalucía.

Aviso para navegantes

Desde Acción Psoriasis me pidieron que escribiera una Tribuna. Aquí está, cargada de esperanza, a pesar de todo.

Madrid, centro del universo español donde todo lo que ocurre retumba y retumba en las agendas de los medios de comunicación nacionales; hasta el punto de que la noticia parece que se ha producido en la puerta de casa, por muy lejos que vivas de la capital y muy distante que te coja el problema. Tienes que hacerlo tuyo, para bien o para mal de una ciudad y una comunidad maltratada por la crisis y afectada por un complejo de superioridad que le está costando caro. Es duro vivir en Madrid, sobre todo porque nadie está autorizado a reconocerlo y la imagen de plácido edén que nos cuenta su clase política tiene fiel reflejo en medios adictos. Así funcionan las cosas.

Ahora, que tanta atención también se vuelve contra ti, cuando vienen mal dadas. La dimisión de su consejero de Sanidad por el paro a la privatización de hospitales públicos es un varapalo a una manera de hacer las cosas y pone sobre la mesa algo que los teóricos del posmodernismo dejaron claro hace ya tiempo: no puedes hacer cambios en temas fundamentales sin conseguir un amplio apoyo social. Antes de hacer nada, consulta y toma la temperatura a quien sirves, para evitar así que te den la espalda.

Es hora, pues, de volver a repartir juego, sobre todo en temas como la Sanidad Pública, que sigue siendo un orgullo interno de los españoles, por mucho que la crisis le esté afectando. Este puede ser un buen momento para generar nuevas vías de entendimiento que devuelvan la confianza en todo el Sistema y, por qué no, podría ser el principio de una recuperación general de la confianza. De modo que hagamos los deberes y pongámonos a trabajar.

Nosotros, desde Acción Psoriasis, pensamos que el camino está, entre otras muchas cosas, en abrir las puertas a la opinión de los pacientes y escuchar sus demandas, cargadas casi siempre de un espíritu práctico que sorprende a los dirigentes por su dramática sencillez. Los pacientes de psoriasis sumamos miles de horas en pasillos de hospitales y también miles de sueños perdidos en la esperanza de una mejora global que tenemos derecho a exigir a nuestra Sanidad.

Por lo tanto, menos política economicista y más capacidad de autocrítica. Más puertas abiertas al diálogo y, una vez más, más herramientas para sostener un sistema sanitario en el que podemos seguir creyendo, pese a todo.

Antequera abre la puerta al Colegio de Periodistas de Andalucía

Hoy ha sido un gran día para los periodistas andaluces. Estamos en el camino con el nuevo Colegio de Periodistas y quiero agradecer el apoyo de todos para que hayamos culminado hoy en Antequera el proceso. Aquí está mi discurso final, una vea conocido el resultado.

Estimados compañeros y compañeras. Hoy es un día de fiesta para todos nosotros y, en primer lugar, me corresponde dar las gracias efusivamente a los que han hecho posible que lleguemos hasta aquí. Ha sido un camino largo y no han faltado obstáculos, algunos de ellos externos y otros internos. Pero aquí estamos. Gracias a la Comisión Gestora por el trabajo realizado, desde su presidente, Andrés García Maldonado; a su secretaria, María José Gomez Biedma y a todos sus componentes. Gracias a vosotros, estamos aquí.

Gracias a quienes habéis venido a acompañarnos hoy. Pilar  Casanova y Xoxé Manuel Pereiro, de los colegios catalán y gallego: sindicatos de periodistas: señor decano de la Facultad de Comunicación de la UMA y, por supuesto señor alcalde de Antequera, simbolo de unión y fraternidad en la historia de Andalucía…

Y gracias, sobre todo, a los periodistas andaluces. Hoy está aquí lo mejor de todos ellos. Con la que está cayendo, nos queda ilusión para seguir adelante y aquí estamos, para intentarlo.

Estamos aquí porque nuestro Colegio quiere defender globalmente a la profesión periodística, que, no lo olvidemos, constituye un servicio público esencial para la sociedad y dispone de una titulación que regula su acceso. Sigue leyendo