Buen Camino, hacia Santiago de Compostela con Acción Psoriasis

Fue en los primeros días de octubre, aún con un tiempo excelente, Patxi Uriz y yo hicimos la primera etapa del Camino de Santiago, Roncesvalles – Zubiri, con un magnífico equipo de grabación compuesto por 5 personas (dirección, producción, dos cámaras y sonido) representando a todos los pacientes de psoriasis con Acción Psoriasis. Ambos hicimos un gran ejercicio de sinceridad y aquí está el resultado. Habrá nuevos caminos con otros pacientes. El tema promete y mucho, porque si nosotros no defendemos lo nuestro, nadie lo hará. Gracias a Janssen por haber patrocinado el proyecto.

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Doctor, me estoy volviendo analógico. ¿Es grave?

En poco más de tres semanas he cambiado de proveedor de telefonía, de seguro de coche y de alarma para la casa. Todo por uno de los males de nuestro tiempo: los “call center” o servicio de atención al cliente, pensados exclusivamente para mayor gloria y beneficio de la empresa y destinados a mantenerte siempre desafecto a la causa de la protesta prolongada, mediante el cansancio progresivo y latente.

La alternativo ha sido contratar servicios con agentes locales, cercanos y con nombre y apellido, a los que puedo visitar y llamar cuando guste. En Telefonía he dicho adiós a Movistar y he contratado los servicios de una empresa local que me da mejor acceso a Internet y más barato y, además, de vez en cuando me tomo una cerveza con su comercial. De paso, he quitado el número fijo y los tres móviles de casa los he pasado a Tuenti, la mejor relación calidad precio actual, en mi opinión. Sí, ya sé que Tuenti es de Telefónica, pero es que conozco a varios de sus responsables, que siempre me han atendido con cordialidad. Además, su web va estupendamente y gestionas los servicios con facilidad. Nada de llamar al “call center”. Prohibido.

Apuesto por la cervezaEso sí, en el momento en que me dí de baja de Movistar llamaron una y otra vez para que no nos fuéramos, ofreciendo alternativas que nunca nos plantearon cuando éramos clientes. Tirando los precios para que no nos marcháramos o, lo que es lo mismo, poniendo de tontos a los usuarios que sean fieles a esa empresa que, obviamente, están pagando de más si cuando te vas te ofrecen una rebaja considerable.

En los seguros de coche ha sido peor. Linea Directa Aseguradora tiene una voraz política de que contrates sus servicios como sea y te suben los precios sin avisar. Eso sí, si tienes un percance, aunque sea culpa de un tercero, date con un canto en los dientes si recuperas tu coche reparado antes de dos meses. Eso me pasó a mí. Sólo me permitían hablar con el “call center” y cada uno que me atendía me decía una cosa distinta, muchas veces contradictorias. El perito, mientras tanto, buscando excusas para retrasar la reparación, hasta que me fui al taller y hablé directamente con el chapista y mecánico, que me dio la solución. Yo tuve que trabajarlo todo. El seguro no hizo nada, salvo cobrar. De modo que, al día siguiente de recuperar mi coche ya reparado y tras 56 días de ser el taxista de la familia, entré en la web de mi banco y devolví todos los recibos que me habían cobrado. Es decir, rompí mi relación con ellos de manera abrupta y me fui a un joven corredor de seguros de mi localidad, que me ofreció 9 opciones y elegí la que más me gustó, con una rebaja del 45 % con respecto a Linea Directa. De paso, me tomé una cerveza con él.

En la alarma de casa ocurrió algo parecido aunque no igual. Nos dimos de baja del servicio y nos ofrecieron una rebaja considerable, que no aceptamos. Envié una carta certificada con la baja y al mes siguiente volvieron a cargar la mensualidad, que devolví de inmediato. Al día siguiente me llamó un comercial instalador de la zona y me pidió reunirse conmigo. Nos ofreció una mejora técnica considerable y una rebaja económica mayor. Me anotó tres fechas de llamada concreta al servicio para una nueva renovación más adelante y me pidió que siempre hablara con él. Me tomé una cerveza y acepté una prórroga de 3 meses, en la que estamos, con una rebaja de más de 55 % con respecto al precio del “call center”.

O sea, que tururú para los sistemas de atención al cliente, que, en la práctica, no son tales. Aunque te llamen de tú, cosa que me molesta sobremanera. “Yo te llamo de tú y somos colegas, pero paga, maldito” es mi traducción a esta forma de tratar al cliente.

Doctor, me estoy volviendo analógico. Tomo cervezas con quienes me dan servicios. ¿Es grave?

Aquel 23F y la pequeña radio que nos salvó a todos

Aquel 23F yo estaba estudiando un examen de último curso de Periodismo. Vivía en la Carretera de Vicálvaro y estaba escuchando RNE hasta que sonaron los tiros y se cortó la emisión. Desde ese momento pensé en que vería pasar las tropas del Cuartel de Vicálvaro camino del centro de Madrid. Sabía que mi compañero Vicente Mateos estaba en el Congreso y llamé por teléfono. La operadora me colgó sobre la marcha, por lo que llamé al padre de Vicente para comentarle que algo grave había pasado. También llamé a mi padre a su oficina y se lo comenté. Luego, larga espera. Llamada de mi hermano, que llevaba unos meses en EEUU y llamada mía a mi amigo Ricardo Sampablo, entonces ugetista de pro, al que le dije que se viniera a casa si la cosa se ponía fea. Esas fueron mis primeras horas. No dormí mucho.

A primera hora de la mañana nos fuimos Vicente Mateos y yo a los alrededores del Congreso. Nos dejaron pasar a la zona de prensa con nuestro carné de la Facultad de Ciencias de la información y allí pasamos toda la mañana. Vi engolarse a José María García, que nunca cumplió su promesa de dedicarse a la información general. Vi a gente preocupada y vi a gente resuelta. Salté y salté cuando salieron los diputados y mi tía Lola, la hermana de mi madre, me vio por la tele y le entró el miedo en el alma, porque sabía por lo que había pasado su padre — mi abuelo — tras la guerra. Todo se juntó. Yo hice lo que tenía que hacer y haber estado allí fue una experiencia inolvidable.

radioDe todo aquello recuerdo la historia de la pequeña radio que un diputado llevaba en su maletín y que se convirtió en el lazo con el exterior. Julen Guimón era este diputado. Escuchaba las noticias y luego se apoyaba como si estuviera durmiendo y contaba a los de al lado lo que había oído y éstos, a su vez, a todos, hasta que se enteraba todo el hemiciclo. Por eso aguantaron. Sabían que las cosas se estaban arreglando fuera.

Hoy pienso que si el golpe se produjera en estos tiempos tendríamos fotos robadas, twitter varios, vídeos extremos y hasta los guardias saqueando el bar del Congreso — incluido el bote de las propinas — en un alarde de hombría de bien. En fin, ya es historia. Vivan las radios portátiles. Yo sigo guardando una que me compré por 100 pesetas en Ceuta, allá por 1979. Funciona estupendamente.

Cuando los refugiados éramos nosotros

539 veces, a día de hoy, se ha compartido esta entrada de Facebook, que hice con la composición de dos fotos. Se hizo eco de ella El País y de ahí su éxito, seguramente porque la imagen es suficientemente clara como para no necesitar más explicaciones.

Pulse sobre la foto para acceder a la entrada de Facebook (conste que he intentado insertarla con el código que facilita Facebook, pero no se ve la foto, algo estaré haciendo mal).

Refugiados, ayer y hoy

Releyendo a Pániker: La dificultad de ser español

Portada del libro
Portada del libro de Salvador Pániker

“La dificultad de ser español y otras contrariedades”, de Salvador Pániker (Barcelona, 1927),  se publicó en 1979,  en la editorial Kairós, como recopilación de artículos escritos en la década 1968 – 1978 en los diarios La Vanguardia y El País. Hoy el libro es una rareza, aunque se puede encontrar por internet y a través de libreros enamorados de su profesión, como me ha ocurrido a mí en la Librería Quevedo, en su “sucursal” de la playa de la Antilla, donde me encontré este tesoro por 3 euros. Lo he vuelto a leer con una mezcla de desazón y esperanza, porque, 36 años después, muchos de sus argumentos y muchas de sus preguntas siguen sin respuesta, esperando el sueño común que sigue sin cumplirse. Temas como el terrorismo (hoy trasladado a la yihad), Cataluña, la Constitución o la corrupción siguen ahí, atentos a la desesperanza que ya entonces  alumbraba Pániker. 1979 fue el año en que prácticamente estrenábamos Constitución y fue también el año en que yo pisé por primera vez una redacción para ganarme el sustento, en una Huelva que, efectivamente, ha cambiado radicalmente desde entonces – no saben ustedes cuánto – pero que sigue con los mismos miedos profundos que padecíamos hace 36 años. Sigue leyendo

El Debate del Aborto ya no será secundario

El pasado 4 de agosto publiqué esta entrada en mi blog, después de mi asistencia a la Escuela de Verano, en Sevilla, que organizó Podemos y a la que asistieron sus principales dirigentes, con excepción de Pablo Iglesias. Jornada muy productiva, a la que acudí como oyente, porque llegué a entender la dimensión del fenómeno Podemos, la “tormenta perfecta” que empieza a cambiar las reglas del juego. Todos le temen, no por lo que dicen, si no porque se han atrevido a poner en cuestión un sistema político nacido en 1978 que ha supuesto beneficios absolutos y oscuros para muchos y privilegios de casta que hasta ahora parecían inamovibles. A eso tienen miedo, a perder sus privilegios y a enfrentarse a la jartura del personal.

Twitter de PodemosPubliqué la entrada y en El Diario.es me pidieron reproducirla, lo que agradecí desde un principio. A partir de aquí, un intensísimo debate que tiene una conclusión clara para mí, lo que me satisface: haber contribuido a que el tema del Aborto no pase ya desapercibido para ninguna organización política, incluida Podemos.

Lo cierto es que la entrada fue agradecida por muchas personas, a las que les sirvió lo mismo que a mí, para aclarar de alguna manera la dimesión de este fenómeno político. Tuve varias llamadas y participé el tertulias improvisadas, favorecidas por este verano de debate donde todos estamos ya expectantes por los meses que se nos vienen encima, cruciales, diría yo, para la reciente historia de España, pues el Estado nacido en 1978 parece herido grave. Los comentarios en todas partes fueron positivos, siempre desde el punto de vista de la aclaración. Me gustó el argumento del subdirector de El Diario.es para publicar la entrada: un periodista se va y cuenta lo que ve y oye. Simplemente eso. El twitter oficial de Podemos se hizo eco y los comentarios eran siempre correctos y constructivos, levantando debate, que es lo importante. Eso sí, siempre están los que te acusan de haber matado a Manolete y que encuentran siempre el camino de la descalificación, pero con esto tenemos que vivir y no hacerles caso. Quien insulta merece el silencio. En general, en todo caso, ha sido fenomenal ver el torrente de comentarios y el debate posterior. Muy enriquecedor.

Debo decir, y así de claro lo dejé escrito en la entrada, que me sorprendió lo que Carolina Bescansa dijo sobre el aborto y me sorprendió también que nadie pusiera el acento en las primeras horas. Hasta que ocurrió dos días después y se desató la caja de los truenos, porque alguien cayó en la cuenta de que Podemos quería dejar en segundo lugar el tema del Aborto, en favor de otros, para generar el debate que les llevara al objetivo único: el poder. Y están los que insisten en que no dijo eso y los que dicen que yo me lo inventé o mal interpreté sus palabras y los que no entienden esta actitud de Podemos. Después de muchos comentarios en redes sociales, pedí a Podemos que hiciera público el vídeo de Carolina Bescana y así salíamos de dudas, pero, yo al menos, no lo he visto. Lo que sí ocurrió es que Podemos retiró su twitt (si, el de la foto que adjunto) en un fallo de principiante que disculparé porque sus responsables de Redes Sociales estarían de vacaciones.

Me ratifico en el argumento y, como digo, bien está lo que bien acaba. El Aborto ya está en la primera página del discurso de Podemos, gracias al debate generado, entre otros, por diputadas socialistas, que siguen manteniendo esa llama contra el miedo que tienen a esta nueva formación política. Atentos pues a los proximos pasos de todos. Podemos es la “tormenta perfecta”. Cuanto más se le critica, más duros se ponen. Y cuanto más defienden algunos lo indefendible, más se fortalecen ellos. Los ciudadanos están hartos y ahí tienen la espita de su desaliento. Espero que no se la cierren ellos mismos.