Podemos y la Escuela Cínica de Filosofía

Es evidente que Iglesias, sin decirlo, se alineó con la Escuela Cínica. Nada mejor que eso en una Facultad de Filosofía, porque ese escaparate le permitió ofrecer una realidad acortada, simplista y, en consecuencia, lejos del día a día de Podemos y los medios de comunicación. Hay una intrahistoria ahí que no le autoriza a descalificar a un periodista como hizo ayer, porque su equipo de comunicación hace juegos malabares a diario, como todas las formaciones políticas, para ganarse un sitio en las portadas y en los titulares de radio y televisión. En Canal Sur lo vivimos cuando dio su primer gran mitin en Sevilla y aludió a la prohibición de Susana Díaz a sacarle en nuestra cadena, cuando él sabía que no era más que una pose populista, porque se negoció con ellos hasta la saciedad para que estuviera presente. Pero claro, la filosofía es una gran coartada. Lo peor, en mi opinión, es que el líder de Podemos es sólo eso, un líder político más, tan cínico como cualquier otro. Ha hecho un gran esfuerzo por parecerse a los políticos de siempre. Eso sí, le concedo que tiene un lenguaje más ágil y directo, pero eso, creo, no llega a convertirle en alguien distinto, políticamente hablando. En cierto modo, ha perdido esta batalla.

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Doctor, me estoy volviendo analógico. ¿Es grave?

En poco más de tres semanas he cambiado de proveedor de telefonía, de seguro de coche y de alarma para la casa. Todo por uno de los males de nuestro tiempo: los “call center” o servicio de atención al cliente, pensados exclusivamente para mayor gloria y beneficio de la empresa y destinados a mantenerte siempre desafecto a la causa de la protesta prolongada, mediante el cansancio progresivo y latente.

La alternativo ha sido contratar servicios con agentes locales, cercanos y con nombre y apellido, a los que puedo visitar y llamar cuando guste. En Telefonía he dicho adiós a Movistar y he contratado los servicios de una empresa local que me da mejor acceso a Internet y más barato y, además, de vez en cuando me tomo una cerveza con su comercial. De paso, he quitado el número fijo y los tres móviles de casa los he pasado a Tuenti, la mejor relación calidad precio actual, en mi opinión. Sí, ya sé que Tuenti es de Telefónica, pero es que conozco a varios de sus responsables, que siempre me han atendido con cordialidad. Además, su web va estupendamente y gestionas los servicios con facilidad. Nada de llamar al “call center”. Prohibido.

Apuesto por la cervezaEso sí, en el momento en que me dí de baja de Movistar llamaron una y otra vez para que no nos fuéramos, ofreciendo alternativas que nunca nos plantearon cuando éramos clientes. Tirando los precios para que no nos marcháramos o, lo que es lo mismo, poniendo de tontos a los usuarios que sean fieles a esa empresa que, obviamente, están pagando de más si cuando te vas te ofrecen una rebaja considerable.

En los seguros de coche ha sido peor. Linea Directa Aseguradora tiene una voraz política de que contrates sus servicios como sea y te suben los precios sin avisar. Eso sí, si tienes un percance, aunque sea culpa de un tercero, date con un canto en los dientes si recuperas tu coche reparado antes de dos meses. Eso me pasó a mí. Sólo me permitían hablar con el “call center” y cada uno que me atendía me decía una cosa distinta, muchas veces contradictorias. El perito, mientras tanto, buscando excusas para retrasar la reparación, hasta que me fui al taller y hablé directamente con el chapista y mecánico, que me dio la solución. Yo tuve que trabajarlo todo. El seguro no hizo nada, salvo cobrar. De modo que, al día siguiente de recuperar mi coche ya reparado y tras 56 días de ser el taxista de la familia, entré en la web de mi banco y devolví todos los recibos que me habían cobrado. Es decir, rompí mi relación con ellos de manera abrupta y me fui a un joven corredor de seguros de mi localidad, que me ofreció 9 opciones y elegí la que más me gustó, con una rebaja del 45 % con respecto a Linea Directa. De paso, me tomé una cerveza con él.

En la alarma de casa ocurrió algo parecido aunque no igual. Nos dimos de baja del servicio y nos ofrecieron una rebaja considerable, que no aceptamos. Envié una carta certificada con la baja y al mes siguiente volvieron a cargar la mensualidad, que devolví de inmediato. Al día siguiente me llamó un comercial instalador de la zona y me pidió reunirse conmigo. Nos ofreció una mejora técnica considerable y una rebaja económica mayor. Me anotó tres fechas de llamada concreta al servicio para una nueva renovación más adelante y me pidió que siempre hablara con él. Me tomé una cerveza y acepté una prórroga de 3 meses, en la que estamos, con una rebaja de más de 55 % con respecto al precio del “call center”.

O sea, que tururú para los sistemas de atención al cliente, que, en la práctica, no son tales. Aunque te llamen de tú, cosa que me molesta sobremanera. “Yo te llamo de tú y somos colegas, pero paga, maldito” es mi traducción a esta forma de tratar al cliente.

Doctor, me estoy volviendo analógico. Tomo cervezas con quienes me dan servicios. ¿Es grave?

Digital, un debate sesgado

road-sign-63983_640Leo que a los periodistas les importa más en estos momentos su adaptación digital que el problema de empleo en la profesión. Vale, puedo entenderlo, porque están en juego muchos otros puestos de trabajo, aunque mucho me temo que también se incluye en este mismo paquete un desigual interés por la calidad y la ética informativa. El tiempo nos lo dirá.

De momento, lo que ahora se está produciendo es un posicionamiento claro de los medios. De una parte, el director de El País usó a la Redacción como excusa para anticiparnos a todos de que el diario será eminentemente digital muy pronto. Todo el mundo se posicionó claramente, incluidos los periodistas que juegan siempre a ganador y se apuntan al viento que mejor parece soplar. Empiezo a estar un poquito harto de estos perdonavidas que siempre dicen que ellos ya vaticinaron tal o cual cosa.

Este domingo, El Mundo se apuntaba al carro y su director puso el dedo en la llaga, volviendo el debate hacia nosotros mismos diciendo que nos pasamos el día criticando tal o cual cosa y los medios no entramos de lleno en este profundo proceso de transformación a que nos está llevando la tecnología. Buen artículo, incluido su comienzo, un tanto espectacularista.

Finalmente, ABC, vía Luis Enriquez, el consejero delegado de Vocento, intentó poner calma en el debate y dijo que, por ahora, no estaba demostrada la rentabilidad real del modelo digital de los periódicos y que el papel le lleva pero que mucha ventaja. También es verdad. No le falta razón, aunque se vea venir el desastre a medio plazo.

Lo que sí esta claro es que las nuevas generaciones no aspiran a comprar el periódico de papel. Ni siquiera lo hacen los futuros periodistas.

Además, y con esto termino, el debate en España nace sesgado desde el principio, porque los periódicos se siguen mirando al ombligo, cuando la transformación digital es total, empezando por los usuarios y terminando por el negocio de la Comunicación en su conjunto. Así que no es un problemas de los periódicos y sus consejeros delegados. Es un problema de todos los medios y cada cual responde como puede. Las televisiones, por ejemplo, llevan ventaja en esta transformación, a lo que hay que añadir que el público quiere vídeo, vídeo y, en tercer lugar, texto. Si, ventaja. De todo ello volveremos a hablar más adelante.

 

Aquel 23F y la pequeña radio que nos salvó a todos

Aquel 23F yo estaba estudiando un examen de último curso de Periodismo. Vivía en la Carretera de Vicálvaro y estaba escuchando RNE hasta que sonaron los tiros y se cortó la emisión. Desde ese momento pensé en que vería pasar las tropas del Cuartel de Vicálvaro camino del centro de Madrid. Sabía que mi compañero Vicente Mateos estaba en el Congreso y llamé por teléfono. La operadora me colgó sobre la marcha, por lo que llamé al padre de Vicente para comentarle que algo grave había pasado. También llamé a mi padre a su oficina y se lo comenté. Luego, larga espera. Llamada de mi hermano, que llevaba unos meses en EEUU y llamada mía a mi amigo Ricardo Sampablo, entonces ugetista de pro, al que le dije que se viniera a casa si la cosa se ponía fea. Esas fueron mis primeras horas. No dormí mucho.

A primera hora de la mañana nos fuimos Vicente Mateos y yo a los alrededores del Congreso. Nos dejaron pasar a la zona de prensa con nuestro carné de la Facultad de Ciencias de la información y allí pasamos toda la mañana. Vi engolarse a José María García, que nunca cumplió su promesa de dedicarse a la información general. Vi a gente preocupada y vi a gente resuelta. Salté y salté cuando salieron los diputados y mi tía Lola, la hermana de mi madre, me vio por la tele y le entró el miedo en el alma, porque sabía por lo que había pasado su padre — mi abuelo — tras la guerra. Todo se juntó. Yo hice lo que tenía que hacer y haber estado allí fue una experiencia inolvidable.

radioDe todo aquello recuerdo la historia de la pequeña radio que un diputado llevaba en su maletín y que se convirtió en el lazo con el exterior. Julen Guimón era este diputado. Escuchaba las noticias y luego se apoyaba como si estuviera durmiendo y contaba a los de al lado lo que había oído y éstos, a su vez, a todos, hasta que se enteraba todo el hemiciclo. Por eso aguantaron. Sabían que las cosas se estaban arreglando fuera.

Hoy pienso que si el golpe se produjera en estos tiempos tendríamos fotos robadas, twitter varios, vídeos extremos y hasta los guardias saqueando el bar del Congreso — incluido el bote de las propinas — en un alarde de hombría de bien. En fin, ya es historia. Vivan las radios portátiles. Yo sigo guardando una que me compré por 100 pesetas en Ceuta, allá por 1979. Funciona estupendamente.

Velázquez, el delineante

VelazquezEl 17 de abril de 1975, con 15 años, fui al Estadio Vicente Calderón a ver el partido España – Rumania (1-1) que fue el último que jugó como internacional Velázquez, el delineante del Real Madrid, magnífico jugador. La Federación Española de Fútbol repartió entradas y banderines nacionales y allí que nos fuimos media docena de compañeros del colegio.

Ahora Velázquez se nos ha ido, en Fuengirola, con 77 años y yo me acuerdo como si fuera ayer del pase de gol que dio aquel lejano día de 1975. DEP. Reconozco que me ha afectado, porque me ha puesto de bruces con 40 años de recorrido vital. A cada cual le llegan las cosas a su modo, sin duda.

Aquí tienen la alineación de aquel partido. Ahí es nada:

José Ángel Iribar
José Antonio Camacho
Gregorio Benito
Luis Capón
Vicente del Bosque
José Pirri
Carles Rexach
Eulogio Gárate
Carlos Santillana
Manuel Velázquez
José Francisco Rojo

El puente entre dos mundos

2015-10-25 11.20.30Mi buen amigo Manolo Terol, catedrático en la Universidad Pablo de Olavide, me ha regalado su reciente libro “El Neoconstitucionalismo Latinoamericano” editado por Tirant lo Blanch, lo que supone un análisis realista y algo heterodoxo de este concepto. El caso es que en su primera página aparece lo que pueden ver en la foto, un código promocional oculto sobre el que hay que rascar para obtener una copia en digital. Para ello, naturalmente, tienes que registrarte en la web de la editorial y te informan que podrás acceder mediante sus servicios de Nube de Lectura.

Confieso que no conocía este curioso método de enlazar el mundo analógico del papel y el digital y no sé si tendrá éxito o no. Seguramente la solución la han buscado quienes creen en la prioridad del papel, en función de una industria todavía marcada por esta visión física de las cosas. Seguramente, pensará que de esta manera satisface las necesidades de quienes preferimos leer en digital, por muchas razones, entre las que están las económicas.

Tal vez algún día veamos una gran editorial con un gran fondo en digital que te ofrezca la opción, con el mismo precio y mediante rasgadura de promoción, de recibir en casa un ejemplar en papel y alguien lo vea como un intento de subvertir la realidad. Tiempo al tiempo.

El inmigrante que tuvo que olvidarse de su pasión por el café

Si, lo confieso, yo uso Bla Bla Car tanto con mi coche como con los de otros, sobre todo desde que Damas se ha convertido en su mejor aliado, dado el bajo servicio que prestan. Lo cierto es que hoy he traído de Madrid a un inmigrante nicaragüense de 26 años, ingeniero de Sistemas, de nombre Milton. También está en España su esposa, licenciada en Finanzas, y ambos tienen una niña de 5 años que se quedó allá, al cuidado de la abuela. Milton llamó casi a punto de comenzar el viaje y se apuntó, porque llevaban 45 días sin pagarle en el chalé de lujo de Madrid donde hacía de jardinero, por 700 euros al mes, con jornadas de 11 horas.

Se vuelve a Sevilla, al lado de su esposa y volverá a buscar trabajo. Milton es muy culto y conoce muy bien la historia de su país y ama profundamente a Rubén Darío. En España ha cuidado durante varios años a dos personas mayores, una de ellas con alzheimer. Su esposa también se dedica al cuidado de personas dependientes. Se buscan la vida como nadie. En su país un sueldo normal son 150 euros y aquí, afanándose los dos en trabajar mucho, gastar poco y ahorrar lo que se pueda, confían en volver a Nicaragua con su familia, donde tienen un cafetal. De momento, ya han conseguido el dinero para que su hija tenga estudios hasta el Bachillerato y siguen ahorrando para construirse una casa.

Más de la mitad del viaje se lo ha pasado contando las excelencias del café de su familia, que no tiene nada que ver con el que tomamos aquí. Me ha hablado de cómo y cuándo se recoge, de cómo se vende, se tuesta y se consume. Toda una teoría vitalista a la que él piensa volver, porque lleva ya dos años sin ver a su hijita.

Prometo pensar en Milton y en tantos como él cada vez que me queje de algo. Ya ven ustedes, lo que se aprende con Bla Bla Car.